El CFO en una economía incluyente

Por Enrique Pérez Sámano, Presidente de Ponencia IMEF 2020

Desde finales del siglo pasado y con mucha mayor insistencia en lo que va del presente, el capitalismo como modelo de desarrollo económico y las empresas como su motor principal, han sido objeto de fuertes críticas por parte de gobiernos y de la sociedad en general. Dichas críticas ni son casuales, ni pueden ser soslayadas. Es honesto reconocer que el modelo en la forma como ha evolucionado es uno de los principales causantes del incremento en los niveles de desigualdad económica prevalecientes en nuestras sociedades.


Aunado a lo anterior, las crisis económicas experimentadas en lo que va del presente siglo ejemplificadas sobre todo por el escándalo de Enron en 2001, la significativa crisis financiera mundial del 2008 y ahora la pandemia Covid-19, tienen como común denominador el que han sido generadas al menos en parte por la ambición desmedida y el propósito de muchas empresas e inversionistas de optimizar sus rendimientos y maximizar sus utilidades como premisa fundamental.


Si bien los países y las instituciones internacionales han respondido desarrollando una serie de regulaciones oficiales que se generaron con la finalidad de reducir los riesgos de crisis como las arriba mencionadas, en la academia y en la comunidad empresarial se ha ido incubando la idea de repensar el propósito fundamental de los negocios y de hacer coincidir la rentabilidad con objetivos más trascendentes y con sentido humanitario, lo que se ha traducido en diversas iniciativas con diferentes grados de éxito en los países.


Los empresarios mexicanos se encuentran ahora ante un parteaguas. El momento actual los enfrenta a tener que demostrar ante el gobierno y la sociedad las posibilidades de contribución que pueden llegar a aportar para generar riqueza y distribuirla en forma más equitativa y promoviendo bienestar social.


El CFO tiene una responsabilidad fundamental en el rol que deben jugar las empresas en una economía de carácter incluyente, a partir del análisis de alternativas para la toma de decisiones en diferentes aspectos como la correcta inversión en el desarrollo del capital humano, el uso de insumos biodegradables y fuentes de energía limpias, los planes de inversión y desinversión de activos y la ubicación de éstos y seguramente varias más. Es el CFO quien tiene los datos y puede generar los argumentos sobre bases sólidas para convencer a los inversionistas acerca de la conveniencia de usar los recursos económicos haciendo prevalecer criterios de carácter social por sobre los meramente económicos.


Lo anterior demanda para los responsables de la función coherencia y hacer prevalecer principios éticos y exige la necesidad de enfrentarse a retos asociados a cambiar el estatus quo que eventualmente pudo haber existido en las empresas para las cuales colaboran.


Las compañías requieren de CFO’s con las competencias que demanda un ambiente de negocios más comprometido con el bienestar de la sociedad.

 

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En 2020 la Convención IMEF lleva por título: “Economía incluyente: Inversión y crecimiento con enfoque social”.

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